Reconocer a tiempo las señales de desgaste es clave para mantener en buen estado la estructura y el funcionamiento de la piscina.
Entre las más habituales se encuentran la aparición de grietas, manchas de humedad o pérdida constante de agua.
Aparición de grietas y fisuras
Cuando en la estructura de la piscina se observan grietas, es una señal evidente de que la impermeabilización de piscinas puede estar fallando.
Si no se actúa pronto, estas aberturas facilitan el paso del agua y aceleran el deterioro de la instalación.
Pérdida de agua sin causa aparente
Detectar una bajada de nivel sin motivo evidente suele indicar un problema de filtración. Algunos de los factores más comunes son:
- Fugas en puntos concretos de la estructura.
- Deterioro del material impermeabilizante en ciertas zonas.
- Defectos en juntas o uniones que permiten el paso del agua.
Deterioro del acabado o de los azulejos
Cuando el revestimiento o los azulejos muestran desgaste, es posible que el sistema de protección no esté funcionando correctamente.
La filtración de humedad tras estos materiales provoca su debilitamiento y reduce su vida útil.